Salud

Las dos vacunas que un dermatólogo debería ofrecerte (y por qué)

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Nadie llega al dermatólogo pensando en vacunas

Quien agenda con nosotros viene por manchas, por acné, por un lunar que cambió. Jamás —literalmente jamás— alguien llama para decir "quiero vacunarme con mi dermatólogo". Y ahí está el problema. Dos de las vacunas más costo-efectivas de la medicina adulta previenen enfermedades que se manifiestan y se tratan en la piel: el herpes zóster y el virus del papiloma humano (VPH).

Quien consulta por "una ronchita dolorosa en el costado" ya perdió la oportunidad de no tenerla; la paciente a la que le quitamos verrugas genitales por tercera vez nunca supo que existía una vacuna. En ambos casos, el médico que trata la consecuencia tenía enfrente la prevención.

En dermatologia.mx aplicamos las dos: Shingrix contra herpes zóster y la vacuna contra VPH.

Vacuna 1: herpes zóster, o por qué la varicela nunca se fue

Si tuviste varicela de niño —y si naciste antes de los noventa en México, seguramente sí—, el virus varicela-zóster no desapareció al caerse las costras. Se retiró a dormir dentro de los ganglios nerviosos de tu columna y ahí sigue, contenido por la inmunidad celular.

Esa vigilancia se desgasta con la edad —inmunosenescencia—: basta con cumplir años. Cuando el control afloja, el virus despierta, viaja por el nervio y sale a la piel. Por eso el zóster —la "culebrilla"— tiene esa forma tan característica: una franja de ampollas agrupadas, de un solo lado del cuerpo, que respeta la línea media. Un dermatólogo lo reconoce de inmediato. El cuadro completo, en nuestra ficha de herpes zóster.

El problema no es el sarpullido, es lo que puede dejar atrás

Las ampollas se van solas en dos a cuatro semanas. El dolor no necesariamente.

Cuando el virus sale no solo inflama la piel: daña el nervio por el que viajó. En una proporción importante de pacientes —el riesgo sube con la edad— ese nervio queda alterado después de que la piel sanó, y aparece la neuralgia postherpética: dolor neuropático en la misma franja, meses o años. Es ardor, corrientazos y sobre todo alodinia: el roce de la camisa duele.

Por eso el argumento central de la vacuna no es "no te va a salir zóster", es "no vas a terminar con un dolor crónico que no sabemos apagar del todo".

Qué sabemos de la vacuna

La vacuna recombinante adyuvada no contiene virus vivo, lo que amplía a quién se le puede aplicar. Este es su ensayo pivotal: en adultos de 50 años o más mostró una eficacia superior al 90 % para prevenir el herpes zóster, y se mantuvo alta incluso en los grupos de mayor edad, donde las vacunas suelen rendir menos.

Y esta revisión Cochrane confirma que reduce de manera significativa la incidencia de zóster y la carga de enfermedad, con seguridad aceptable. No es un dato aislado, es evidencia acumulada.

¿A quién le toca?

La regla práctica: si tienes 50 años o más, eres candidato, hayas tenido varicela o no, la recuerdes o no, y hayas tenido zóster o no.

Ese último punto sorprende: haber pasado un zóster no te deja inmunizado de por vida. Tras un brote esperamos a que el cuadro esté resuelto: la vacuna previene, no trata.

También son candidatos muchos pacientes con inmunosupresión moderada —autoinmunes en tratamiento, trasplantados estables, VIH controlado—, justo porque no es de virus vivo; ahí coordinamos con su médico tratante.

Es el análisis que usamos con quien pregunta si "con todo lo que tengo" puede vacunarse: las condiciones preexistentes no redujeron ni la eficacia ni la seguridad. La comorbilidad no es motivo para no vacunar; suele ser motivo para vacunar.

La vacuna que usamos es Shingrix. Publicamos su precio —el único del sitio— porque es un biológico de precio fijo, no un procedimiento que dependa de la valoración: $3,750 MXN por dosis, en un esquema de dos dosis. Los tiempos y las preguntas frecuentes están en la página de vacuna Shingrix, y la lógica clínica en este artículo dedicado al esquema.

Vacuna 2: VPH, la que todos creen que ya no les toca

La conversación pública sobre VPH se queda en el cáncer cervicouterino y en la campaña escolar para niñas. Cierto, pero deja fuera la mitad del problema — y esa mitad aterriza en nuestro consultorio.

El VPH es, antes que nada, un virus de epitelios: infecta piel y mucosas. Su manifestación dermatológica directa son las verrugas anogenitales (condilomas), motivo de consulta frecuente y recurrente. Y sus tipos oncogénicos están implicados en cánceres que no son solo cervicouterinos: ano, vulva, vagina, pene y orofaringe.

Y hay un escenario que vemos cada vez más: el paciente inmunosuprimido en quien las verrugas se multiplican, resisten todo y obligan a sesiones repetidas de criocirugía o láser. Prevenirlo es una conversación.

Este metaanálisis no mide anticuerpos: mide qué pasó en países que vacunaron. Muestra caídas sustanciales en infecciones por los tipos que cubre la vacuna, en verrugas anogenitales y en lesiones cervicales precancerosas, con efecto de rebaño.

Y esta se enfoca en el desenlace que a un dermatólogo le importa: las verrugas anogenitales cayeron de forma consistente tras la vacunación. No es un beneficio difuso a treinta años: es un motivo de consulta que se reduce de forma medible.

"Pero eso es para adolescentes"

Es la objeción número uno, y es media verdad. El mejor momento es antes del inicio de la vida sexual: la vacuna previene infecciones nuevas, no cura una ya instalada. Lo que no es cierto es el salto a "a los 35 ya no sirve de nada":

  • El VPH tiene muchos tipos: haber estado expuesto a uno no significa haberlo estado a todos los que cubre la vacuna.
  • La exposición no termina a los veinticinco. Un divorcio, una viudez, una nueva pareja a los 40: el riesgo se reabre.
  • En la adultez es una decisión clínica compartida: no es automática ni universal, porque el beneficio varía según la historia de cada quien.

Esta revisión analiza cómo cambia la efectividad según la edad a la que se aplica: es la base honesta para una conversación que no prometa de más ni descarte de más. Nuestra postura: no vendemos la vacuna de VPH como un seguro universal ni la descartamos por edad. La platicamos.

En dermatologia.mx aplicamos la vacuna contra VPH, con un costo de $4,500 MXN por dosis. Igual que con Shingrix, antes se valora si eres candidato y cuántas dosis.

Lo que sí queremos que te lleves

La dermatología no es solo estética ni solo tratamiento: buena parte de lo que hacemos es evitar que algo llegue a pasar.

Con 50 años o más, la pregunta del zóster no es si te toca sino cuándo la agendas —Shingrix, $3,750 MXN por dosis, dos dosis, detalles en su página—. Con hijos adolescentes, la del VPH es hoy —$4,500 MXN por dosis—. Ninguna reemplaza tu cuidado dermatológico: se suman.

Quién es candidato y en qué momento es una decisión individual: se define en consulta, no en un artículo.


¿Te interesa alguna de las dos? Agenda tu valoración en dermatologia.mx por WhatsApp al 81 1689 5477. Estamos en Edificio Delta, Monterrey.

— Dr. Jorge Garza Gómez, dermatólogo

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Cada piel es distinta. El Dr. Jorge Garza puede valorarte y decirte qué aplica en tu caso concreto.

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Sobre el autor

Dr. Jorge Garza Gómez

Dr. Jorge Garza Gómez

Dermatólogo egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León (U.A.N.L.), certificado por el Consejo Mexicano de Dermatología. 15 años de práctica clínica en dermatología médica, dermocosmética y cirugía dermatológica. Doctorado en Medicina (2014). Co-autor de los consensos nacionales mexicanos sobre uso de isotretinoína en acné (2011 y 2018) y de un estudio sobre epidermólisis bullosa distrófica recesiva publicado en el International Journal of Dermatology (2014). Fundador de Eukarya PharmaSite, centro de investigación clínica con más de 10 años de trayectoria en ensayos dermatológicos. Atiende su práctica privada en dermatologia.mx (Monterrey).

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